Un boceto a lápiz, para describir como cuidan a las luciérnagas en Iscilum.
Al atardecer de los primeros días de calor, los niños y mayores que lo deseen, pueden dar de comer a estos agradables y originales bichitos que nos alumbran en la oscuridad.
Nos reparten cañas de bamboo, con un cordón o hilo fino de cáñamo, y al final de éste, muy bien atado, un lazo de color rojo, untado de miel.
Es la forma que tenemos de agradecerles la labor de ellas, alumbrarnos.

1 comentarios:
Eres un poeta, debieras autoeditar un libro ¿conoces bubok?, estaría fenomenal.
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