Todos tenemos historias que contar, que han pasado, que nos gustaría que pasaran, que soñamos, que nunca quisimos que pasaran y que nunca terminen.
Iscilum, puede que sea eso, todo lo que se relata y cuenta, es para hacer el bien.
El respeto a todo lo que nos rodea, la vida y la muerte, la naturaleza y los residuos, a la infancia, la juventud y a la vejez, a los visitantes, extranjeros y a los propios habitantes.
Todo el mundo puede opinar y se le escucha.
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